TERIA - Un niño Diferente

Teria

PRÓLOGO

 

 

Cuando me senté a escribir estas palabras, pensé en Simeón. Lo imaginé en su mesa, frente a un plato que para otros sería insignificante, pero para él era una montaña. Lo imaginé sintiendo el mundo con una intensidad que la mayoría de nosotros hemos aprendido a ignorar. Lo imaginé callado, mirando hacia adentro, mientras a su alrededor las voces adultas preguntaban: "¿Por qué no comes?", "¿Por qué eres así?", "¿Qué te pasa?".

 

Este libro nace de esa pregunta mal formulada. Porque Simeón no tiene "algo que le pasa". Simeón es. Y su forma de ser —con su cuerpo sensible, su estómago que habla en códigos, su cerebro que procesa el mundo sin filtros— no es un error de la naturaleza. Es una forma distinta de habitar el planeta.

 

Lo que tienes en tus manos no es un manual de instrucciones para "arreglar" a un niño como Simeón. No encontrarás aquí recetas mágicas ni promesas de curación. Lo que sí encontrarás es un mapa: un mapa del territorio interior de quienes viven con Trastorno del Espectro Autista y con Trastorno Evitativo/Restrictivo de la Ingesta de Alimentos. Un mapa que intenta nombrar lo que durante tanto tiempo ha quedado en el silencio: el dolor de un estómago que no tolera lo que otros celebran, la angustia de una boca que rechaza texturas que para otros son inofensivas, la soledad de sentarse a la mesa sintiéndose juzgado, inadecuado, incomprendido.

 

Pero también es un mapa de esperanza. Porque cuando entendemos qué ocurre en el cuerpo de Simeón —cuando la ciencia y la sensibilidad se dan la mano—, las preguntas cambian. Dejamos de preguntar "¿qué le pasa?" para empezar a preguntar "¿cómo podemos acompañarlo?". Dejamos de exigir para empezar a ofrecer. Dejamos de juzgar para empezar a comprender.

 

Este libro ha sido escrito con el corazón de una madre, la mirada de una psiconutricionista, la paciencia de una educadora y la humildad de quien sabe que cada niño con TEA es un universo único. No pretendemos tener todas las respuestas. Pero sí hemos caminado el camino, sí hemos recogido las piedras, sí hemos aprendido —a veces a los golpes— que la clave no está en cambiar a Simeón, sino en construir un mundo donde él pueda ser sin tener que disculparse por ello.

 

 

A las familias que hoy abren estas páginas con el cansancio en los ojos y la esperanza aún viva en el corazón: este libro es para ustedes. Para que se sientan menos solos. Para que encuentren palabras para lo que intuyen pero no saben nombrar. Para que sepan que no hay nada roto en su hijo, solo un cuerpo y una mente que exigen ser escuchados con una paciencia que el mundo no siempre tiene.

 

A las nutricionistas, terapeutas, médicos y profesionales que acompañan a niños como Simeón: este libro es para ustedes. Para que lleven a su consulta, a su aula, a su mirada diaria, no solo el conocimiento técnico, sino también la ternura que transforma. Porque la ciencia sin humanidad no cura; solo clasifica.

 

A Simeón, finalmente: gracias. Gracias por enseñarnos que la diferencia no es una falta, sino una forma más profunda de humanidad. Gracias por recordarnos que la verdadera nutrición no ocurre solo en el estómago, sino en el alma. Gracias por mostrarnos que, cuando nos sentamos a tu lado sin prisas y sin exigencias, somos nosotros, los adultos, quienes terminamos aprendiendo a habitar el mundo con más paciencia, con más asombro, con más amor.

 

Que estas páginas sean un camino. Que quien las lea no vuelva a mirar a un niño con TEA y TERIA de la misma manera. Que, al cerrar el libro, algo haya cambiado en su forma de ver la mesa, la comida, la familia, la diferencia.

 

Y que, sobre todo, Simeón —y todos los Simeones del mundo— encuentren en estas palabras un eco de lo que su cuerpo calla, pero su corazón merece que entendamos.

 

Con gratitud infinita,

 

La autora.


MARIA FERNANDA MAZO